Delitos en el transporte público en México y cómo el monitoreo puede ser parte de la solución

La inseguridad en el transporte público es una realidad que afecta tanto la percepción como la experiencia diaria de millones de personas en México. Robos, asaltos e incluso violencia física o verbal son delitos que han estado presentes de manera persistente y, en muchos casos, con altos niveles de incidencia, afectando la tranquilidad, la economía y la movilidad de los usuarios.
La realidad del delito en el transporte público
Los datos oficiales y reportes periodísticos reflejan que los robos dentro y alrededor del transporte público siguen siendo un problema persistente en varias zonas urbanas del país:
- En la Ciudad de México, más de 11 500 delitos por robo en la calle o transporte público fueron reportados por cada 100 000 habitantes en 2024, lo que representa más de un 21 % de todos los delitos cometidos en la capital y mantiene al transporte colectivo entre los espacios con mayor incidencia de asaltos.
- En Puebla, los robos en unidades de transporte público se incrementaron más de un 50 % en 2025 en comparación con el año anterior, según información oficial que refleja una tendencia en alza delictiva en rutas urbanas y suburbanas.
- La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI muestra que una mayoría significativa de usuarios percibe inseguridad al utilizar el transporte público, especialmente en zonas del Estado de México, Puebla y Ciudad de México, lo que influye directamente en la confianza y el uso cotidiano de estos servicios.
Estos datos son consistentes con la percepción social de inseguridad, donde muchos ciudadanos señalan el transporte público como uno de los espacios donde se sienten más vulnerables ante delitos como el robo de pertenencias, asaltos con violencia y agresiones en estaciones, paradas o dentro de unidades.
Principales escenarios en los que ocurren los delitos
Los delitos en el transporte público pueden presentarse en diferentes momentos y espacios:
En el interior de las unidades (camiones, micros o trenes), donde los delincuentes aprovechan la concentración de pasajeros y posibles distracciones para sustraer pertenencias o asaltar con violencia.
Al bajar o subir del transporte, en paradas poco vigiladas o de alta congestión, donde los usuarios suelen ser blanco fácil.
En estaciones y puntos de trasbordo, especialmente en horas pico o entornos con poca presencia de autoridades, donde existe mayor oportunidad para la comisión de robos o agresiones.
Además, la percepción de inseguridad que generalmente supera el 60 % en muchas ciudades impacta negativamente la confianza de los usuarios, incentivando a muchos a evitar el transporte público o a tomar rutas más costosas por miedo a ser víctimas de delitos.
Monitoreo como herramienta de prevención y respuesta
Ante este contexto, el monitoreo constante de unidades de transporte público se convierte en una estrategia clave para mejorar la seguridad tanto de pasajeros como de operadores. Los sistemas de videovigilancia, cámaras integradas a las unidades y herramientas de seguimiento en tiempo real ofrecen beneficios como:
- Disuasión delictiva, al generar un ambiente más visible y difícil para la actuación de los delincuentes.
- Registro de evidencia, lo que permite a las autoridades y operadores contar con información objetiva para investigaciones o sanciones.
- Respuesta oportuna, facilitando la comunicación con centros de control y la intervención rápida ante incidentes que amenacen la seguridad de los pasajeros.
Además de elementos de seguridad pasiva como cámaras, los sistemas avanzados permiten generar alertas automáticas y analítica inteligente de comportamientos sospechosos, apoyando a los equipos de seguridad y autoridades en la toma de decisiones en tiempo real.
Cómo soluciones tecnológicas como las de Directed pueden ayudar
Herramientas de monitoreo como las que ofrece Directed integran tecnología diseñada para el entorno del transporte público, proporcionando video vigilancia en unidades y sistemas de monitoreo que permiten la supervisión remota del entorno y comportamiento de cada vehículo. Estas soluciones no solo brindan mayor control visual, sino que también pueden integrarse con protocolos de respuesta y comunicación, aumentando las posibilidades de actuar de forma inmediata ante un incidente y mejorar la percepción de seguridad entre los usuarios.
Fuentes de referencia
- Buzos – El 21 % de los delitos en CDMX son robos en transporte público (estadísticas por cada 100 000 habitantes).
- El Sol de Puebla – Incremento del 50.5 % en robos a transporte público en 2025.
- Milenio / INEGI ENSU – Alta percepción de inseguridad en transporte público urbano.


